Confiar en los demás es difícil, quién diga lo contrario o bien miente o bien es un ilusio.
Yo, en este sentido, reconozco me mojo más bien poco. De hecho, a veces me da la sensación que la afirmación de mi amatxo de que no me dejo conocer y que nadie sabe totalmente cómo soy, es verdad. El motivo:
Contra más te conoce una persona, más te puede joder la marrana así que corres un riesgo cada vez que dejas ver a alguien tus debilidades porque te puede decepcionar como persona en un periodo más o menos largo de tiempo.
Aunque no confio en cualquiera y estudio con detenimiento hasta que punto puedo mostrarme frente a otra persona sin me pueda joder a la primera de cambio, la gente logra sorprenderme en el sentido negativo de la palabra con cierta frecuencia. Lo gracioso del caso es que pasado el momento inicial, no estoy enfadada con la persona sinó conmigo misma por no haber estado más alerta y decepcionada con la persona por haberme traicionado.
Si eso me pasa a mi...igual le pasa a otra gente.
Entonces...¿que hace que te arriesgues?
¿El masoquismo, la valentía, la necesidad de que alguien piense en ti?No creo la verdad
Todo esto me hace pensar que confiamos algo a alguien cómo quién da un premio a la lealtad (por eso nos sentimos timados cuando parece que el ganador ha hecho trampas). Lo que muchas veces no pensamos es que cuando alguien decide confiar en ti te pasa una responsabilidad de la que pocas veces somos conscientes porque tienes la capacidad de herirlo, ya sea intencionadamente o inintencionadamente, y, a la vez, la de que te permita conocerlo un poco mejor.
Realmente no sé sacar ninguna conclusión de toda reflexión. ¿Alguien me puede explicar cómo funciona este tema?